6 de agosto de 2020, romance del Presidente Trump

 Hoy nos llegan a esta parte—las noticias de ultramar

según las cuales el Trump—puede volver a ganar

las elecciones que pronto—allá se celebrarán.

Están que trinan los otros—que no aciertan a tragar

lo que este hombre propone—y los hace rabiar,

Acabe el enfrentamiento—y prevalezca la paz,

dice este hombre imposible—que se enfrenta a los demás

gobernando a su manera—que dicen más bien brutal.

A él se opone el complejo—que militar-industrial

llamó Dwight Eisenhower—el antiguo general.

Fue él quien nos puso en guardia—contra ese pérfido mal.

Dice el que de ello entiende—que ese complejo industrial

florece y se desarrolla—creando tensión mundial,
mientras que el Presidente—al que están queriendo echar

se les opone y prefiere—antes que la guerra, paz.

De una revista ha propuesto —la página editorial

cargárselo por las buenas — otro remedio a faltar.

El magnicidio de Texas —de nuevo escenificar.

Lo habéis oído bien—aquel crimen renovar.

Es cierto que lo que dice—nos llevara a sospechar

que es un malvado sujeto—sin ley, orden ni moral,

pero como bien se dice—atiende antes al obrar

que a engañosas palabras—que el viento se llevará.

A concluir se llegara—cierto, oyéndolo hablar,

que está como una cabra—está demente de atar;

pero de nuevo os repito—no me canso de apuntar,

que una cosa es dar trigo—y otra es el predicar.

Ha regalado al judío—los sirios Altos del Golán,

Ha puesto en Jerusalén—de Israel la capital

pasándose por la entrepierna—la oposición frontal

del Consejo de la ONU —y ley internacional;

y que ahora pretende —al Netanyahu apoyar

en su injusta pretensión —de querer anexionar

los terrenos ocupados —al otro lado del Jordán.

Ha enjaulado a los hijos—de inmigrante irregular.

Ciento sesenta y ocho—al Salvador deportados

por no tener los papeles—según la ley necesarios,

al regresar a sus lares—fueron allí asesinados.

Insulta a diestro y siniestro,—sin detenerse a pensar

si los así maltratados—se van o no a molestar.

En eso al menos el hombre—se demuestra original

diciendo en voz alta y clara—lo que otros piensan al callar.

Por eso no lo toleran;—los callos pisa al andar

de muchos que sus salidas—dejan en muy mal lugar.

¿Está, el hombre, majara?—No saben ya qué pensar.

¿Tiene él razón y los otros—yerran de par en par?

¿Todo es teatro y fachada, —amaga el golpe y no da?

Cuando los iraníes—dispararon contra Irak

para vengarla, la muerte,—de uno de sus mandamás,

él no tomó represalias—dejó la cosa andar

pese a que sus consejeros— lo urgían a replicar;

dicen que dijo, podemos—en un momento arrasar

lo que sus sabios llamaran—patrimonio cultural

sin dejar piedra con piedra—y el país transformar

en un desierto vacío—que nadie pueda habitar,

pero prefiero no hacerlo—para en cambio negociar

algún acuerdo pacífico—con los ayatolás

Yo ya no sé a qué atenerme—en dónde la razón está,

pero me inclino a favor—de este nuevo Fierabrás

que denuncia las mentiras—de tanto equívoco rival.

Quizá en esto me equivoco—pero no puedo tragar

la hipocresía de quienes—lo quieren defenestrar.

Helos ahí los dos bandos—un David contra un Goliat.

¿Quién se impondrá en la contienda? —Los votos nos lo dirán.

De momento, la pelota—en el tejado está.

Nombró becaria a una negra—para los votos ganar,

sospechan sus adversarios, —de esa comunidad.

En contra de las encuestas—pierde el que debe ganar

y gana por el contrario—el que se quiere expulsar.

En las primarias de Iowa,—el primero en disparar

para nombrar delegados, —ganó un candidato ‘gay’.

Ganó por escaso margen—al favorito oficial,

el Biden de las encuestas;—y se quedaron atrás

Bernie Sanders y la Warren—que le iban a la par.

El resultado sorpresa—lleva a muchos a pensar

que otras aguardan calladas—en el tiempo que vendrá.

Llaman progresista al ‘gay’,—sin prejuicios y audaz,

porque el libre aborto aprueba,—la boda homosexual,

y defiende cada uno—pueda las armas comprar

que más le pete y prefiera—sin poner dificultad.

De tales progresos dudo, —hasta me hacen temblar

cuando pienso que se impongan—a toda la Humanidad.

No me importa me condenen—carca me podéis llamar

hay cosas y novedades—que un Perú cuesta aceptar.

Vaya al diablo el Progreso—si se nos lleva a tragar

comportamientos absurdos—contrarios a la moral.

Me prefiero un atrasado—a mansamente aceptar

lo que unos pocos me dictan—porque es la modernidad.

Cada uno para sí, —dicen que dijo Trump

cuando inició contra China—esa guerra comercial

que en palabras de expertos—será una calamidad

porque a todos perjudica—y ninguno ganará.

Pero tozudo en la suya—Trump no da marcha atrás.






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